El pasado sábado 21 de marzo nuestra parroquia vivió algo muy especial: celebramos por primera vez la Cena del Hambre, una forma sencilla pero muy profunda de ponernos en la piel de tantos hermanos que no tienen lo necesario cada día. Nos reunimos como una gran familia, con una cena muy humilde, pero con el corazón lleno de deseos de ayudar y de compartir.
Durante la velada vimos el vídeo de la campaña y escuchamos el testimonio entrañable de Amparo Faulí, antigua delegada de Manos Unidas, que nos habló de su viaje a Ecuador y de cómo pudo ver, con sus propios ojos, que los proyectos financiados desde aquí llegan de verdad a las personas que más lo necesitan. Sus palabras nos ayudaron a entender que detrás de cada aportación hay rostros, nombres, historias de esperanza que vuelven a empezar.
En esta primera Cena del Hambre se recaudaron 700 €, que se suman a los 772,88 € de la colecta imperada para Manos Unidas, y que enviaremos íntegramente para el proyecto de este año. Son números, sí, pero sobre todo son muchas manos abiertas, muchos pequeños gestos de generosidad que, unidos, se convierten en algo grande.
Manos Unidas, como obra de la Iglesia, nos recuerda que el Evangelio también se vive luchando contra el hambre, la pobreza y la injusticia. No siempre se trata solo de dinero: también cuentan la oración, el tiempo ofrecido, una palabra de ánimo, enseñar a los niños a ser solidarios o simplemente no mirar hacia otro lado. Gracias, de corazón, a todos los que participasteis y a quienes, de una forma u otra, seguís haciendo que nuestra parroquia sea un lugar donde nadie se siente solo y donde compartir con los que menos tienen es algo natural y alegre.
¡Sigamos compartiendo como buena familia parroquial! Te esperamos en la próxima actividad para seguir ayudando juntos a quien más lo necesita. 🙏💛



















